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El Zoológico del Fútbol, desde la “Pulga” Messi hasta el “Pollo” Recalde4 min read

5 febrero 2021
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El zoológico del fútbol es aquel sitio imaginario en el que uno finalmente ya no sabe si los relatores deportivos están describiendo un encuentro de balompié o repitiendo la lista de pasajeros del arca de Noé.

Es que haciendo un somero repaso, desde tiempos ancestrales, uno ya se encuentra con los aurinegros Ka’í González y el Búfalo García, o con el nacionalófilo Vicente Cabral,- el recordado Toro-. Los cerristas no olvidan al Loro Ovelar y hasta tuvieron a un Pulpo, Andrés Duarte. Y los franjeados todavía recordamos al querido Topo Giménez y al fantástico Lobo Diarte, que terminó demostrando toda su ferocidad goleadora como verdadero ídolo del Valencia español.

Es cierto que hoy se habla de la Ballena Fatecha, del Ganso Benítez y del Patito Aquino, pero antes ya existían el Perico Pérez, la Hormiga Atómica Villagra y el liberteño Chita Jiménez, actualmente radicado en los EEUU. Monos hubo muchos, desde Tavarelli hasta Brítez, pasando por el legendario Mono Más que jugó en River y en Boca o el Mono Burgos, aquél que sufrió tanto a Chilavert. Hasta existió un Cóndor, Rojas, aquél recordado arquero de la selección chilena que acabó su carrera simulando ser alcanzado por una bengala en el Maracaná de Rio de Janeiro.

Y ya que mencionamos casos internacionales, nadie ignora que los templos más connotados del fútbol idolatran al Puma Anelka, a la Pulga Messi, e incluso al Conejito Saviola. Unos escenarios de alta alcurnia en los que también supieron meter miedo la Pantera Negra Eusebio de Portugal, la araña rusa Yassín y el propio Burro Ariel Ortega, que pasó por varios clubes de Europa.

No es fácil desmentir a los que califican al fútbol como un deporte de animales, si hasta existió un técnico llamado la Foca Benítez, y dos generaciones de arqueros de la familia Fernández, llamados Gato y Gatito, respectivamente. En la Argentina hay otro gato, Sessa y alguna vez deslumbró un Conejo, Tarantini, casualmente ex marido de la Pata Villanueva.

Olimpia logró su última Libertadores con la capitanía del Anguyá Enciso, de sobrenombre parecido al Ratón Román, y desde hace mucho vuela con brillo propio el Pájaro Benítez. En puestos parecidos se han destacado en nuestra selección el Toro Acuña y el Topo Cáceres. Y ya que mencionamos al Decano, Olimpia supo tener en sus filas al Pescadito Ruíz y en el Corcel Negro Ordóñez, y hoy nuestra máxima esperanza de gol es El Pollo Recalde.

Es que el futbol siempre ha sido un zoológico gigante, donde han convivido desde el Lobo Fisher hasta el Piojo López, pasando por la Araña Denis, el Torito Díaz, el Martín Pescador Palermo, y el siempre temible Tigre Ramírez. Todos juntos corriendo detrás de un balón con la intuición a flor de piel. Por algo se habla del famoso “olfato” goleador de muchos de ellos.

La lista puede ser infinita: Mario Lobo Zagalo Buitre Butragueño Tucú Ramirez El Pejerrey Belloso El Pitbull Medel El Palomo Albeiro Usuriaga Pampero Gavilan El Perro Aguinagalde o el Perro Arbarello. Incluso Justiniano Enciso, El Trigre del Maracaná.

No importa cuanto pueda sofisticarse este deporte, ni las reglas que pueda imponer la siempre severa FIFA. Siempre habrá animales, -como Quintana o Edmundo-, acechando para intentar la jugada genial que despierte el delirio del público. Son en verdad representantes de una raza privilegiada que pronto volverá a llenar estadios, y nos contagiarán de una energía que solo puede ser descrita con nombres extraídos de la más selecta fauna futbolera.

Mario Ferreiro


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