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¡Indignante! Recibió un pedido con una nota que decía “paraguaya que anda en auto con el hijo re pelotudito”3 min read

5 noviembre 2020
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Elisabet Arzamendia, quien nació en Argentina, creció en Paraguay y luego volvió a su país, sufrió un desagradable momento de discriminación el pasado jueves, al recibir un pedido con una nota que decía “paraguaya que anda en auto con el hijo re pelotudito”. La misma presentó una denuncia ante el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo).

Según declaró al medio argentino Infobae, Elizabet fue criada por su bisabuela en Yuty, departamento de Caazapá, donde estudió, trabajó e incluso aprendió a hablar perfectamente el guaraní. En nuestro país, la misma conoció a su marido, con quien tuvo dos hijos: Enzo, de 15 años, y Hernán, de 4. Ahora viven en Manzanares, localidad de Argentina situada en el partido de Pilar, y trabajan como albañiles allí.

Elisabet detalló que Enzo, su hijo mayor, tiene un retraso madurativo leve y va a una escuela laboral. El 29 de octubre pasado, Elisabet hizo una compra en la forrajería “Flor de Lis”, ubicada en Manzanares y decidió hacer el pedido de manera telefónica: un kilo de maíz partido.

Tanto ella como su marido conocen muy bien a la dueña del local, Estela Bertana, a su exesposo y a su hijo, ya que son clientes desde hace más de una década. Una hora después de haber hecho el pedido, sonó el timbre y era Lucas Rodríguez, hijo de Estela, quien había llevado la bolsa de maíz.

Elisabet le pagó, guardó la boleta y le agradeció al joven. Al día siguiente, ella fue a buscar el maíz y se encontró con una cruel sorpresa. Dentro de la bolsa había un papel blanco. Se trataba de una hoja de presupuesto, escrita a mano, en la que se referenciaba su domicilio con una repudiable frase: “Paraguaya que anda en auto con el hijo re pelotudito”.

Ahora, ¿qué explicación le dio la dueña del local? “Me dijo que no lo podía creer, que estaba indignada porque eso lo había escrito su empleado y que seguramente lo había hecho por los roces que tenía con su hijo. Pero yo no conozco a ese empleado que ella dice y, por ende, él tampoco me conoce a mí. Entonces, ¿cómo va a saber que mi hijo tiene un retraso madurativo, algo que sabe muy poca gente del barrio?”, explicó Elisabet.

“El viernes a la noche hubo un escrache y ella me escribió para decirme que iba a venir a hablar conmigo, porque estaba muy indignada. Incluso, su hijo me mandó un mensaje por Facebook, diciéndome que ya habían echado al empleado”, siguió contando.

Agregó además que el domingo, la dueña le dijo quería que el empleado vaya a pedir disculpas a la casa de Elisabet, pero que supuestamente esa persona no había ido a trabajar. “Entonces, si el hijo ya lo había echado, ¿cómo el empleado iba a ir a trabajar? ¿No hubiera sido una mejor manera que hubiera venido a pedirme disculpas por semejante aberración? Ella dice que el empleado se llama Diego Guzmán, mientras que el hijo dice que se llama Daniel. Es todo muy contradictorio”, manifestó.


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